Una vista previa temprana del viaje inaugural de Orión

La trayectoria inusual enviará a Orión de regreso a la atmósfera a 32 000 kilómetros (20 000 millas) por hora, aproximadamente el 84 por ciento de la velocidad de reentrada lunar. El escudo térmico alcanzará los 2.200 grados Celsius (4.000 grados Fahrenheit). Es un escudo térmico ablativo, diseñado para quemarse cuando la cápsula se precipita hacia la Tierra. El gerente del programa Orion, Mark Geyer, dijo que alrededor del 20 por ciento del escudo se desprenderá durante el reingreso. Su equipo tomará medidas exhaustivas después del vuelo para ver qué tan bien funcionó el escudo. También habrá sensores de temperatura a bordo de la nave espacial, incluido un radiómetro y una pieza de rubí que tomará lecturas del rastro de plasma abrasador del vehículo, la primera vez que se intenta una medición tan directa, dijo Geyer. Además, una armada de barcos, aviones y helicópteros estará esperando a Orion cuando americe en Baja California en el Océano Pacífico. «Hay un P-3 [aircraft] que estamos usando, que en realidad generará una imagen térmica del escudo térmico y nos dará algunos datos de temperatura”, dijo Geyer. La flota también ayudará a monitorear la salud de los paracaídas de Orion.

Hay 17 eventos de separación a lo largo de la misión, que incluyen desechar cosas como el sistema de aborto de lanzamiento, el módulo de servicio y la cubierta de la bahía delantera, que protege los paracaídas. Todos estos eventos deben funcionar correctamente en el primer intento. EFT-1 será la primera vez que estos sistemas se prueben en secuencia, en un entorno de vuelo real. Además, la gran altitud de Orión someterá a la nave espacial a niveles de radiación más altos que los que enfrentan las tripulaciones en la órbita terrestre baja, proporcionando datos importantes sobre el desempeño de la cápsula en esta dura región del espacio.

Después del amerizaje, Orion será remolcado a la cubierta del pozo inundado de un buque de asalto anfibio LPD (Landing Platform/Dock) de la Marina de los EE. UU. Debido a que este es un vuelo de prueba sin tripulación a bordo, la NASA y la Marina tienen la intención de trabajar de manera muy metódica para probar sus técnicas de recuperación. Normalmente, el amerizaje ocurrirá frente a la costa de San Diego, pero para el vuelo de prueba de diciembre, el aterrizaje tendrá lugar a unas 100 millas al oeste de la punta de Baja California.

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