Tierra Cognita | La Sociedad Planetaria

Nada es más fatal para el progreso de la mente humana que suponer… que no hay misterios en la naturaleza y que no hay nuevos mundos que conquistar.

–Humphry Davy

Davy fue un destacado químico del siglo XIX. Cuando hizo su observación sobre la necesidad humana de explorar, aún quedaban algunos espacios en blanco en el mapa del mundo, lugares que aún ofrecían un misterio crudo para cualquiera lo suficientemente valiente como para emprender la expedición.

Ahora nos faltan esos lugares, con dos excepciones importantes: el fondo del mar y el cielo. Ahí es donde un explorador aún puede ver por primera vez lugares que nadie más ha visto antes.

Vivimos en una era dorada de exploración planetaria. Día tras día, los telescopios y las naves espaciales robóticas descubren nuevos países en Mercurio, Marte e incluso en nuestra propia luna. En los últimos años, la luna Titán de Saturno ha pasado de ser una bola naranja sin rasgos distintivos a un mundo envuelto en mares de dunas y ríos de metano. Los asteroides han pasado de ser puntos de luz a montañas giratorias de piedra. Se ha revelado que tranquilas esferas de hielo albergan géiseres y océanos subterráneos.

Hay más por venir. En particular, los próximos dos años ofrecerán dos encuentros con pura exploración. Mientras lees esto, la nave espacial Dawn está encendiendo sus motores de iones para alcanzar el asteroide más grande del Sistema Solar, Ceres, por primera vez. No es una simple roca espacial, Ceres es lo suficientemente grande y compleja como para contener muchas sorpresas. Luego está Plutón. Llámelo planeta o no, tendremos nuestro primer vistazo de cerca cuando la misión New Horizons pase zumbando por el pequeño mundo y sus cinco (¿o más?) lunas en 2015.

La frontera todavía espera.

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