Detección de distorsiones del espacio-tiempo | La Sociedad Planetaria

La polarización en modo B solo proviene de dos fuentes: lentes gravitacionales (la curvatura de la luz alrededor de objetos masivos) u ondas gravitacionales. Hemos visto modos B de lentes gravitacionales antes, pero el anuncio del lunes fue el primer indicio de modos B de ondas gravitacionales. Eso es, primordial ondas gravitacionales. Ondas gravitacionales que ocurrieron incluso antes de que el universo comenzara a enfriarse.

Ver ondas gravitacionales primordiales es MUY GRANDE. Si el descubrimiento de BICEP2 se confirma con otros experimentos, deberíamos tener varias mediciones más dentro de un par de años, significa que hemos visto más atrás en el tiempo que nunca, por un factor enorme. El CMB sondea directamente el final de la época del plasma caliente, 380.000 años después del «bang» del big bang. Las ondas gravitatorias primordiales, por otro lado, se produjeron en un momento en que el universo era solo 1 parte en 1035 de un segundo de edad. Verlos ofrece una fuerte evidencia de inflación cósmica, la idea de que el universo muy primitivo pasó por un período de expansión extremadamente rápida, donde el espacio mismo se expandió más rápido que la velocidad de la luz. En el modelo inflacionario, los puntos calientes y fríos que vemos en el CMB son en realidad el resultado de pequeñas fluctuaciones mecánicas cuánticas en la densidad del plasma primordial. El mismo mecanismo crearía ondulaciones en el espacio-tiempo que producirían las ondas gravitacionales que BICEP2 parece haber captado. Eso significa que esta señal no es solo evidencia de inflación (que es enorme de todos modos), también es evidencia de gravedad cuántica: la capacidad de la gravedad para actuar como onda y como partícula, de la misma manera que la luz puede hacerlo. La gravedad cuántica ha sido el santo grial de la física teórica durante mucho tiempo. Todavía no tenemos una teoría completa para ello, pero la evidencia de que realmente sucede es un enorme desarrollo.

Esto es lo que mis colegas y yo estamos tan entusiasmados. Hemos pasado la última semana absorbiendo las noticias, analizando las posibilidades y debatiendo las implicaciones de todas las formas que se nos ocurren. Ha habido clubs de revistas, seminarios, reuniones de grupo, chats de Twitter, grupos de facebook, llamadas telefónicas y reuniones entusiastas en los pasillos. Cuando me encontré con un colega el lunes por la mañana y le mostré la imagen del modo B en mi teléfono, se detuvo en seco, sostuvo el teléfono y se quedó mirando. Agarró a otro colega que pasaba, que apenas podía creer lo que veía. Fue como ver suceder el nacimiento del universo, todo en la pequeña pantalla de mi iPhone. Era como saber de repente lo que mirado me gusta. Fue uno de esos momentos en los que te das cuenta de que la física teórica en realidad puede decirnos algo real sobre el universo, y que algo puede ser increíblemente profundo.

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